Delicatessen Árabe en el IV Encuentro de AMPAS de Rivas

Evento IV Encuentro de AMPAS de Rivas

Fue un placer participar el pasado 22 de octubre en el IV Encuentro de AMPAS de Rivas que tuvo lugar en la Casa +Grande, de Rivas Vaciamadrid. Agradecemos a Ana Lillo (@analillocruz) y a la FAPA Rivas (@FAPA_rivas) el contar con nuestra asociación.

Con el lema “Donde hay educación, hay INCLUSIÓN”, este evento invitó a toda la comunidad educativa (alumnado, docentes y familias) a compartir y hablar sobre facilitar la inclusión y sobre la diversidad como un gran valor al que sacar partido.

En el descanso entre las diferentes ponencias, nuestra asociación sirvió té y dulces árabes entre los participantes y a continuación participamos en la mesa sobre diversidad cultural.

Tras la presentación de la asociación por Najat Chek, Olga Fernández dinamizó la mesa donde Saida, Loubna, Khadija, Salua y Aisha, nos contaron qué les ha resultado y les resulta difícil a ellas, a sus hijos o familias a la hora de ser parte de la sociedad de acogida,  unas habiendo venido a España desde Marruecos hace años ya como adultas, otras habiendo nacido o crecido y estudiado aquí.

Mientras Aisha reconocía que realmente nada le había resultado excesivamente difícil, casi todas apuntaron al idioma como la gran barrera a superar. “Necesitamos encontrar nuevas metodologías que hagan menos aburrido el aprender un idioma. Y menos difícil sobre todo cuando se trata de dar un salto tan grande entre idiomas tan diferentes como el árabe y el español”, apuntaba Najat, quien a lo largo de los años trabajando con mujeres magrebíes en la asociación, ha comprobado cómo muchas de ellas se rinden antes de conseguir hablar castellano. Loubna Nouino también señaló la dificultad de conseguir un título de formación que le permita acceder a un trabajo.

Salua Rizgui y Khadija El Majjati, dos de las voluntarias que sacan adelante el apoyo escolar a la segunda generación magrebí en Delicatessen Árabe, han vivido en primera persona el doble esfuerzo que los niños y niñas inmigrantes no sólo tienen que hacer en el colegio sino también en su entorno familiar.

“A veces le decía a mi padre, ‘Mira he sacado un 9 en tal asignatura. Y mi padre me decía ‘¿Eso es bueno o es malo?’ “, comentaba Salua. “Tú, siendo aún un niño, te ves delante de un recibo de la luz o de una carta de un abogado tratando de explicar a tus padres lo que pone en esos documentos”.

Hablaron además de la gran dificultad que supone para las familias marroquíes donde los propios progenitores tiene un bajo nivel educativo, el poder ayudar a sus hijos en su trayectoria escolar, especialmente a la hora de hacerlo con un segundo idioma como el inglés, cuando ni siquiera ellos hablan castellano.

En general todas las participantes en la mesa están a gusto residiendo en Rivas Vaciamadrid, Saida En Naji, encuentra incluso el municipio más tranquilo que algún otro donde ha residido previamente. No han tenido malas experiencias generalizadas en cuanto  a su relación con los vecinos del municipio, “en todas partes y en todas las culturas hay gente buena y gente mala”, apuntaba Saida, “no es una cuestión de si eres español o marroquí, es una cuestión de cada persona”.

Aisha comentaba que le gustaba mezclarse con gente de todo tipo en su vecindario, y animaba a que sus hijos también lo hicieran. “A mi casa viene todo tipo de gente y mis hijos van sin problema a casa de los demás”, decía. “Sólo les digo a mis hijos que se junten con buena gente, sean de dónde sean”.

El público se animó a hacer varias preguntas, entre ellas, si las participantes notaban si la relación de sus hijos e hijas con el resto de niños en el colegio se distanciaba o permanecía igual a medida que crecían por el hecho de pertenecer a culturas diferentes, a lo que ellas respondieron que no había cambio, “siguen siendo amigos”. Alguna vez, muy pocas, ha venido alguna de mis niñas diciendo que alguien les había dicho “Vete a tu país”, pero en general no hay problemas”, comentaba Loubna.

Recordando sus años de colegio, Khadija contaba: “Tengo muy buenos recuerdos de mis años de estudiante en España, y el hecho de ser de culturas diferentes o de yo llevar hijab no impidió que mis compañeras y yo saliéramos juntas, ni que tuviéramos una amistad de verdad entre nosotras”. 

Ante la pregunta de qué podemos hacer para que haya más participación de familias marroquíes en las AMPAS de los colegios, Khadija recomendó que las AMPAs localicen a las madres magrebíes que mejor hablan castellano para que actúen como nexo entre el colegio y el resto de madres que no hablan este idioma. Y algo tan básico y simple, como acercarse a ellas e invitarles a formar parte.

Al final de la charla, surgió un tema que daría para más de un debate: ¿Es bueno o malo para la propia comunidad inmigrante que sus descendientes se concentren sólo en algunos colegios? Parece que no es una buena idea. “Si siguen estando concentrados en determinados colegios y no yendo a los colegios que de forma habitual les correspondería en su barrio, seguiremos perpetuando la sensación de que no son tan 100% españoles como el resto.”, apuntaba Husein.

Hussein en su intervención durante la charla sobre inclusión y diversidad cultural“Dejemos de utilizar la expresión ‘españoles de origen tal’. Son españoles, simplemente. Si seguimos diciéndolo, de alguna manera les seguimos tratando como extraños. Y eso puede traer consecuencias a futuro. “

“Tenemos que aprender que alguien que se llame Mohamed puede ser tan español como alguien que se llame Juan”.

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